
Y por último, me he dejado para el final por razones para muchos conocida el kumite femenino de más de sesenta y ocho kilos. Con una pelota en el estómago que además de hambre por la hora a la que me enfrento con el portátil, bien podría ser producto de los nervios y la ilusión, me voy a adentrar en una categoría que no recuerdo se haya presentado nunca tan competida como la que tendrá lugar en el país centroeuropeo dentro exactamente de una semana.
59 serán exactamente las atletas que conformen el elenco de competidoras que pisarán el tatami del Tips Arena en busca de la gloria. Llegadas desde los 5 continentes y representando a países con muy poca tradición como India, Kenia o Ghana, por citar algunos ejemplos, el peso pesado femenino será de los primeros en romper el hielo de la competición el primer día de campeonato.
Ya que se me brinda la oportunidad en este espacio de explayarme con datos que a muchos ni le interesan, yo lejos de achantarme quiero seguir dando luz a una historia que en la mayoría de los casos permanece empolvada en la oscuridad de los tiempos.
El peso pesado femenino, que desde sus inicios en 1980 y hasta el consabido cambio de categorías implantado a la conclusión de Tokyo 2008, establecía el límite de la división en los sesenta kilos, ha conocido alguna de las más grandes heroínas de la historia del karate.


Esta tinerfeña de nacimiento, que a pesar de ser la mejor con mayúsculas en su categoría durante su dilatada trayectoria, nunca tuvo el premio de ostentar la corona que de sobra mereció como campeona del mundo y que sí alcanzó capitaneando al equipo nacional en 2002.
Muy cerca tuvo esa tan ansiada como merecida medalla de oro hasta en dos ocasiones, en (Munich 2000 y Tokyo 2008) disputó la final contra rivales del mismo origen (Japón) y en ambos casos vio como se le escapaba de las manos. La segunda de ellas, en el que lamentablemente para los amantes del karate resultó ser el combate de su despedida, por decisión arbitral, que se decidiría mediante el voto de calidad (que estipulaba el reglamento de entonces), del árbitro central.
Grande entre las grandes, Gloria es hoy parte del staff técnico del equipo nacional, aportando su sabiduría, sus conocimientos y sobre todo ese saber estar impecable que le distinguió como deportista durante toda su carrera deportiva.
Mi respeto, mi admiración y todo mi cariño para esta figura del karate mundial.
Y hasta aquí mi pequeño aporte para la memoria, por lo que comienzo con el último y para mi tan importante artículo sobre las atletas del peso grande.

Tras ese período de tiempo tuvo su oportunidad la pasada temporada, mostrando su gran categoría en el europeo de Estambul en el que obtuvo un oro que luego refrendaría en los Juegos Europeos de Baku.
Para el inminente mundial parte como una de las claras favoritas, posee una facilidad asombrosa para puntuar apoyada en su enorme estatura (es de las competidoras más altas del circuíto), contando con una pierna izquierda más que efectiva que le saca del atolladero en innumerables ocasiones. El de Linz será su primer Campeonato del Mundo individual, tras su participación en equipos en París 2012 obteniendo el subcampeonato, para lo que ha preparado la cita con mucho celo prodigándose más bien poco. Será uno de los “cocos” del sorteo, una de las rivales más temidas sin duda alguna por parte de sus rivales.

Al igual que Masa Martinovic, ahora Vidic, es una mujer con una talla enorme, no sólo en lo referente a su calidad sino sobre todo a sus dimensiones físicas, aunque a diferencia de la croata la iraní es una competidora mucho más calculadora y que aunque hace uso de su ventajosa corporalidad con inteligencia, tiene un punto de partida en cuanto al concepto del combate mucho más cercano a la estrategia que a las habilidades motoras.
Pieza clave en su equipo, Abbasali no ha hecho una temporada tan brillante como las que nos tiene acostumbrados, a pesar de lo cual será con casi total seguridad uno de los más serios obstáculos a salvar por los aspirantes al podium.


Su fabulosa actuación ante su público en el europeo han reforzado su candidatura mundialista, la francesa fue capaz de derrotar con autoridad a Masa Martinovic neutralizándola por completo en las semis, para luego batir en la final a una de las grandes ausentes con vistas a Austria, la finlandesa Helena Kuusisto.
La francesa es una competidora muy versátil, que se desenvuelve muy bien en diferentes tipos de combate aunque donde ofrece su mejor cara es cuando la iniciativa corre a cargo de su rival, circunstancia en la que ella se muestra muy fuerte defensivamente y con buenas soluciones puntuadoras. Cuando ha de ser ella la que tome el mando de las operaciones, aunque no sea el terreno donde más brille, se muestra como una luchadora muy segura, no comete errores defensivos y sabe buscar con claridad de ideas el camino para abrir brecha en el marcador.

Aunque sus resultados en la última temporada no hayan sido todo lo buenos que cabría esperar, es una deportista con una veteranía muy grande, respetada por sus rivales y capaz de ganarle a cualquiera.
OTRAS COMPETIDORAS RELEVANTES: Valeria Echever (Ecuador), Dragana Konjevic (Montenegro), Adrianna Vicovac (Serbia), Isabel Mallory Aco (Perú), Eleni Chatziliadou Grecia), Camelie Boisvenue (Canadá), Guadalupe Quintal (Méjico) y la veterana ex campeona del mundo en Belgrado 2010 Greta Vitelli.
Aunque llegados a esta altura pueda parecer que me he olvidado de lo más importante…nada más lejos de la realidad.
Desde hace 36 años ya que alguien me inoculara no sé qué tipo de virus en sangre, contagiándome una enfermedad de la que aún hoy no he podido curarme llamada karate, he tenido la enorme fortuna de acumular experiencias casi todas ellas positivas, y digo casi porque de todo ha habido en la viña del señor como es lógico a lo largo de un período tan extenso de tiempo, ciñendo aquellos malos tragos o sinsabores a ámbitos, situaciones y personajes muy exclusivos de un ámbito concreto.
Vivencias personales y profesionales vividas en primera persona o a través de otros por medio del ejercicio de la enseñanza, que han ido moldeándome no sólo como karateka sino también como persona. Podría citar muchísimos momentos, anécdotas o épocas de las que he disfrutado al máximo, pero ni a nadie le interesa ni es el propósito de mis palabras.
Lo que quiero subrayar con letras mayúsculas es que en esas casi cuatro décadas unido a este apasionante mundillo, los mejores momentos me los ha dado la persona que hoy es objeto de mi agradecimiento.
Para mí, un modesto obrero del karate como me defino, acostumbrado a picar piedra en los niveles de formación y cuya discreta carrera deportiva discurrió entre la mediocridad y los sueños por salir de ella, haber podido aprender todo lo que he aprendido, vivir todo lo que he vivido, y disfrutar todo lo que he disfrutado desde que nuestros caminos se cruzaron, ha sido un regalo que me ha dado la vida y que me ha permitido crecer como deportista, como profesional y también por qué no decirlo, como persona.
Por supuesto me estoy refiriendo a LAURA PALACIO, la persona que ha propiciado que yo haya tenido la oportunidad de codearme a unos niveles que de otra manera nunca lo hubiera hecho por mí mismo. Siempre estamos acostumbrados a escuchar historias en las que se pondera el papel del entrenador/enseñante en la preparación/educación de un atleta de formación o de élite, pero pocas veces leemos, escuchamos u observamos como esa misma figura formativa ha disfrutado de un crecimiento personal y un aprendizaje a través del mencionado atleta.
Yo no puedo más que dar las gracias, gracias por permitirme aprender y evolucionar en unos niveles y unos retos impensables para mí, gracias por dejarme compartir esas ilusiones siendo compañero de viaje, gracias por propiciar que yo pudiera conocer a tanta gente inalcanzable para mí de la que también he aprendido muchísimo, gracias por dejarme aportar mi granito de arena en construir todo eso que has construido con esfuerzo, talante y talento, cuando tú ya eras un producto “hecho” en el momento que llegaste a mi vida, pero sobre todo gracias,mil gracias, un millón de gracias por hacer que llorase de emoción al vivir uno de los momentos más felices de mi vida aquella tarde en la ciudad de Bremen.
Junto a ese ha habido otros muchos momentos especiales, ha sido como una cascada de acontecimientos que reconozco que en algunos momentos me han dado vértigo cargándome de una responsabilidad que me han hecho dudar, en infinidad de ocasiones de si estaba o no a la altura de las exigencias del guión.
Hoy, a las puertas de ese momento que llevamos esperando tanto tiempo, quiero que mis lectores sepan el enorme orgullo que siento de todo aquello que has conseguido por ti misma, dejando de lado argumentos técnicos u otro tipo de consideraciones objetivas.
SÍ, YA LO HAS HECHO!!!!!!… Sólo con ésta máxima y la imagen que ilustra esta parte del artículo doy fe de que eres capaz de repetirlo.
Si alguien lo pone en duda está en su total derecho, pero déjenme que les inste a repasar los enfrentamientos de hace dos años en Linz para que se den cuenta de lo que es capaz la “pequeña samurai”. Los grandes retos están hechos para las grandes personas y Laura es una de ellas. De esas personas honestas consigo mismas que lejos de engrandecerse con sus logros asumen sus inseguridades y sus miedos para luchar con el corazón por aquello que persiguen.
Ya lo he relatado en alguna ocasión, pero me gustaría volver a resaltarlo una vez más. Lejos de ser un apelativo llamativo en su intención primaria, lo de “pequeña Samurai” no surgió de mi cosecha sino que tiene su origen allá por finales del año 2013 durante el transcurso del Torneo Moscow Star. En la edición de ese año Laura tuvo el infortunio en los primeros lances del combate con la temida rusa Kovaleva de sufrir una fractura en su pie izquierdo, en los primeros segundos del combate y tras un encontronazo tuvo que ser atendida por los doctores del campeonato que decidieron que se retirase. Con un coraje que le define como persona y un pundonor conmovedor decidió continuar en la durísima pelea hasta su conclusión, luchando como una jabata muy mermada físicamente y sin apenas poder pisar en el suelo a consecuencia del dolor. A su conclusión el arbitro que dirigió la contienda se acercó a ella y le obsequió con ese término de Samurai para resaltar su valor y coraje lo que significaría el punto de partida de este singular sobrenombre.Desde ese día y con todo el merecimiento lo he utilizado para definirla. Una auténtica guerrera del tatami.
Como anécdota curiosa señalar que meses después y tras una lenta recuperación Laura consiguió su primera medalla europea venciendo en la disputa de la misma a Vera Kovaleva, con la que había sufrido el percance de la lesión dando todo un recital al vencer la contienda por un rotundo 8 a 0.
A escasos días del comienzo del mundial y cuando los nervios empiezan a atenazar quiero expresar mi deseo de que esta historia que comenzó hace unos años atrás tenga en la ciudad de Linz un nuevo episodio. Un nuevo episodio que en la previa ha contado con todos sus ingredientes en forma de triunfos, derrotas, alegrías, lágrimas, sudor, incertidumbre, esfuerzo…y que llegado el momento de la verdad, sólo servirán para mirar atrás y sentirse orgullosos de la trayectoria dibujada en el camino, pero con la tranquilidad y la satisfacción de haber hecho las cosas no como hay que hacerlas, sino como TÚ sabes hacerlas, y de eso tan sólo los que te conocemos sabemos de lo que hablamos.
Como me dijo un gran amigo mío un día muy importante para mí y como yo también en alguna ocasión te he repetido….
NO TE VOY A DESEAR SUERTE…QUE SE HAGA JUSTICIA!!!!!